Concepción juvenil del Amor Miércoles, Oct 21 2009 

Que la juventud española haya degenerado hasta el punto del botellón y el uso disparado del preservativo es teórica y prácticamente inadmisible. Pero que a esta conducta se le añada el intento de definir el amor como suprema expresión de la felicidad personal, es algo criminal e intolerable desde todo campo de visión.

Los adolescentes, faltos de cruda disciplina, voluntad cognoscitiva, y entregados al vicio, no han hecho más que confundirlo. El amor sólo ha de ser explicado y comprendido por personas de bien, decentes y de claros principios cristianos. Toda concepción ajena a ésta no será más que una degeneración de la Verdad.

Los adolescentes han recibido de un modo impensado la falsa creencia de la necesidad de emparejarse, cada vez, a edades más tempranas. Y esa misma idea, al darse de bruces con la verdadera falta de necesidad, ha resultado otra falsa creencia, muy dañina al proceso de maduración personal: la de delegar en el otro la facultad de hacerle feliz al adolescente.

Esto es un error que sólo puede ser corregido por una seria educación de valores desde el nacimiento; es precisa la instauración de un sistema educativo que avale los preceptos morales contenidos en la doctrina católica y armar a la población, configurando un modelo de español fuerte, inteligente y libre.

Por una Patria de Unidad, Orden y Libertad.

No nos callarán jamás Jueves, Oct 15 2009 

El silencio es la alternativa que establece la represión izquierdista e independentista a muchos militantes, afiliados o simpatizantes de la Comunión Hispánica; pero sólo es eso, silencio. No merece excusa de la mano de quien se ve obligado a ejercerlo. Carece de potestad per se para borrar nuestra filosofía nacionalista. Quien se vea obligado a hacer uso de él bajo represión, no se sienta fracasado o abatido, porque callarse no podrá confundirse con el silencio. Callarse es renunciar, el Silencio es la espera ininterrumpida del momento de actuar. Momento glorioso que por desgracia, yo no veré.

Reina, no obstante, la falsa y arraigada creencia de que nuestro silencio obligado da pie a la no condena del ejercicio represivo ; que el que se retira del ejercicio legítimo del parlamento por presión externa de grupos independentista otorga poder a éstos. Me siento en el deber de desmontar tal creencia al considerarla, en humilde opinión, falta de fundamento y sustancia. No deja de constituir un agradable y eventual engaño colectivo, base para el montaje de la ideología radical y notablemente antidemocrática. En otras palabras, las sociedades antisistema dejan de plantearse la cuestión de la validez y superfluidez del silencio que nos imponen, obviando en su totalidad que su mecanismo de fortalecimiento carece de basas rígidas. Pero las normas emanadas de las entrañas de esas sociedades no legitimadas a regular la conducta de un colectivo están funcionando medianamente condicionando a los que las condenamos en la clandestinidad y para ellos el futuro de este mecanismo y su favorable repercusión respecto de las respuestas políticas que creen obtener no es problema alguno. Para nosotros, sin embargo, es la vía de la salvación; de la liberación. En este sentido, jugamos bastante aventajados. Y es, por consiguiente, el futuro nuestro marco de actuación; la victoria de la Libertad, de los principios que propugnamos, si bien este momento aún no deslumbrará en el horizonte.

Por una Patria de Unidad, Orden y Libertad.

¡Arriba España! Miércoles, Oct 14 2009 

“Por gritar ¡Muera España!” no ha sido castigado nadie hasta ahora, en cambio, por gritar “¡Viva España!” o “¡Arriba España!” hay centenares de encarcelados”. José Antonio Primo de Rivera.

Como bien escribiera en la Cárcel Modelo de Madrid José Antonio el 4 de abril de 1936, el grito nacionalista de “¡Viva España!” está duramente castigado todavía hoy en un Estado presumiblemente democrático.  En cuasi cuarenta años de cruda autocracia franquista, donde los símbolos e ideología falangistas estaban prostituídos por el General Franco Bahamonde, gritar el “¡muera España! era duramente sancionado, pero no olvidemos que tras la tardía derogación del régimen, la voluntad de los colectivos nacionalistas implantaron una política xenófoba y antiespañola que está resultando la represión por parte de los grupos de izquierda o ultraizquierda para nosotros, los patrióticos, los falangistas auténticos o, si se prefiere, los Hispanistas.

Esta represión izquierdista en Cataluña, Vascongadas y Galicia está actuando en instituciones como la Universidad pública, donde se permite la colocación de carteles “aberchales” y otras tendencias enfermas, antiespañolas y censurables en su totalidad. No obstante, si los falangistas auténticos o los militantes de Comunión Hispánica, los Hispanistas, dispusieran pancartas de tendencia unionista y patriótica, se destruirían profiriendo algo así como “¡españolistas, fascistas!” . La única y exluciva forma de salir ileso en estas comunidades autónomas es el silencio, el anonimato.

Pero no olvidemos que hay un Dios Juez que tolo lo ve, ve nuestra lucha por una sociedad democrática, moderna, libre y sin esos enfermos y xenófobos, retrasados y desgraciados, que rechazan su patria. Sólo por ello habrían de encontrarse entre rejas o de camino a Francia. A todos los independentistas que promulgan el respeto que no dan, la vida les queda grande.

Mientras esperamos la recomposición de nuestra Nación, gritaremos al unísono, en un coro de armonía y perfección dos palabras emanadas de Dios: ¡Arriba España! Y por si alguien no nos oye, le hacemos que oiga mil y una veces el ¡ARRIBA ESPAÑA! Por si alguien nos insulta, nos ofende, le gritaremos violentamente a la cara: ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!

Por una Patria de Unidad, Orden y Libertad.

Recurrencia, corrupción y falso progresisimo Sábado, Oct 10 2009 

Es sencillamente indigno que la derecha liberal de este país se declare patriótica. El patriotismo es un sentimiento puro e independiente que nace en las entrañas del alma del buen español y de ninguna forma puede ser considerado un recurso político para salvaguardar un porcentaje de los votos de la ciudadanía, intelectualmente perezosa y fácilmente manipulable por la adoración que disfrutan haciendo los dirigentes de partidos tales como el Partido Popular.

Ciñámonos a esta formación. El PP ha demostrado ser la cumbre de la corrución -recordemos el caso de dimisión de Enrique Porto, director general de Urbanismo de la Comunidad de Madrid, o el promotor que podría haber ganado hasta setenta y cinco millones de euros en Águilas. Los casos de corrupción en el PP alcanzan la escandalosa de una docena. Ha demostrado, además, ser el hijo político del General Franco -¡cuán dañino fue su paso por nuestro país!-, cuando el alcalde de Melilla afirmó estar en contra de la retirada de la estatua del dictador. Y por si esta información quedara corta, determinados cargos públicos son ostentados por miembros populares carentes de masa cerebral -caso de la señora Aguirre, que en su transcurso político ha dejado claro al pueblo español que odia a los pobres. Si, a todo esto mencionado, añadimos que su supuesto dirigente comentó en una cadena televisiva “…un bonobús, ¿qué es eso?” en mitad de un país donde la mayoría de su población utiliza el transporte público, pues es evidente que el Partido Popular es una formación que no comprende el sentir diario del pueblo y por lo tanto no es nada popular.

En mi opinión, el PP conforma el partido cuyos dirigentes son detestablemente recurrentes. Su mentalidad es burguesa, arrimándose al sol que más calienta sin seguir una línea ideológica; prostituyendo, lo mismo que su padre, Franco Bahamonde, la simbología y el patriotismo españoles y recurriendo a ellos cuando les conviene.

España necesita expulsar a gobernantes laxos que detentan laxos argumentos de progreso y bienestar social. En este sentido, el Partido socialista es un experto de la recurrencia política: apela al progreso sin ton ni son cuando está falto de argumentos. Y cuando, además de carecer de argumentos, carece de política verdadera, crea polémica sobre leyes que justifiquen el asesinato en masa de inocentes bebés.

Para el señor Zapatero, progresar es ir hacia delante. Para el señor Rajoy, es algo que no acaba de asimilar muy bien. Para nosotros, los Hispanistas, es unir, fortalecer el patriotismo, instaurar el orden, inculcar la moralidad y crear una sociedad de Hombres libres; en dfinitiva, mejorar. Eso sí es Progreso.

Por una Patria de Unidad, Orden y Libertad.

Productos de la ignorancia Viernes, Oct 9 2009 

Aquellos que, afiliados al pasotismo, la desgana y la apatía en cuestión de conocimiento político nos tildan de xenófobos y racistas sólo representan la cristalización de la ignorancia social del pueblo español. La ignorancia de un pueblo amarrado y temeroso del pasado, de sus errores y contradicciones. Son, así pues, la expresión de las consecuencias de la mala gestión administrativa, el poco equitativo reparto del poder y la inculcación de nefastos ideales utópicos que no hacen sino contribuir al freno de propuestas nuevas y alternativas como la que nosotros, los Hispanistas -o Hispánicos- postulamos.

El núcleo del problema es la falta de conocimiento y, ante todo, el déficit de voluntad de documentarse y reflexionar. El valor de una productiva reflexión individual es clave para el desarrollo intelectual y por consiguiente exacta comprensión de nuestros ideales. Para comprender mejor aquello que quiero esclarecer, reproduciré en el siguiente párrafo la primera disposición del Ideario y Propuestas programáticas de la Comunión Hispánica, que especifica en materia de inmigración.

«Comunión Hispánica ejercerá, conforme sus fundamentos de Justicia Social, en el territorio español, las provincias de Ceuta y Melilla, las islas y cualquier otro territorio que el Estado anexionare un estrecho control de la inmigración a fin de solventar la inmigración ilegal que afecta a los ciudadanos españoles y residentes naturales de cualquiera de los países hispánicos».

Las palabras reflejadas en el documento del partido son claras y no reflejan en absoluto posicionamientos xenófobos. No obstante, el cinismo popular nos tacha de, precisamente, aquello que condenamos con energía. La xenofobia, homofobia, clasismo, tiranía son consecuencia de la más imperdonable ignorancia, del más olvidado desconocimiento. Producto del déficit de interés del pueblo español, acostumbrado a criticar lo que no se comprende o se piense tenga rasgos semejantes a conductas autocráticas pretéritas.

Un pueblo castigado por su propia pereza, fustigado por la apatía, que aún guarda rencores y no se propone adivinar de qué o quién. Pueblo que tardará en cerciorarse de la veracidad de nuestros postulados de mejora social, de asentamiento político y progreso económico. Pueblo que no deja de ser producto de la ignorancia.

Por una Patria de Unidad, Orden y Libertad.

 

Juventudes, víctimas de la involución Martes, Oct 6 2009 

El porqué de la nefasta y poco apremiante conducta del colectivo juvenil no es algo relativamente sencillo de tratar en uno o dos párrafos. Tal vez no contengan todas las explicaciones pertinentes en un tomo, siquiera. Esto se debe, principalmente, al análisis previo historiográfico que requiere examinar para llegar, después, a comprender la citada involución de la sociedad, la degeneración del Derecho positivo y, en consecuencia, el perjuicio a las recientes generaciones.

No es mi intención, por ahora, extenderme en tal estudio historiográfico, si bien veo lógico esbozar un resumen y fijar en él los distintos apartados que habrían de ser los fundamentos básicos; es decir, aquellos puntos que permiten ser desgranados en su totalidad y que en conjunto abarcan los motivos reales del problema. Hablamos de, en primer lugar y presumiendo relevancia, el siglo XIX en la nación española desde un punto de vista socio-político que indudablemente ha constituido la cojera original de que hace gala nuestro país a día de hoy; por otro lado, la nefasta dictadura del General Franco y sus naturales consecuencias en la sociedad juvenil y, en último lugar -a grosso modo, claramente- la Transición política española que ha significado el peor error de la cronología hispánica en cuestión de enseñanza al colectivo juvenil.

Día tras día aparecen en los titulares de los diferentes diarios las violaciones perpetradas por los jóvenes de la norma moral y jurídica -no así de los usos sociales que, en este momento, imperan totalitariamente y sin restricción alguna- e incluso de actos sucios, obscenos que atentan con los preceptos morales de cualquier español de bien, cristiana y decente. Citemos, en un sencillo ejemplo, el consumo de droga, el porcentaje de abortos en niñas menores de edad, muchos de ellos autoprovocados, el ya conocido desgraciadamente botellón de los fines de semana, y en una posición preocupantemente superior, el pasotismo.

Y es este último la actitud general del colectivo, por lo que todo el examen al que habremos de proceder ha de circunscribirse a la indagación de los motivos de la aparición del pasotismo. Podemos adelantar ya desde ahora,  que esta actitud ha nacido conjuntamente con la sociedad informática, el uso deliberado de métodos anticonceptivos y un mandamiento social de la hegemonía que prima el anonimato y la indiferencia.

Por una Patria de Unidad, Orden y Libertad.